lunes, 6 de abril de 2015

La Prima famosa de Riesgo

¿Quien no ha oído hallar de ella? Todos sabemos más o menos quien es. Pero su nombre se nos ha ocultado siempre. ¿Se llamará Rocío, Carmen, o Teresa? Lo que a nadie se nos escapa es que si sube, imalo! Como si nos fuera a pillar en el desván jugando en vez de hacer los deberes.
Para entenderla hay que conocer a su primo Riesgo. En sí mismo el riesgo no es ni bueno ni malo. Es bueno o malo en función de lo que pensemos y busquemos en él.
Hay grandes deportistas que lo son gracias a su amor al riesgo. Grandes descubridores que lo han tenido por compañero en largas travesías por mar. Escaladores que han perecido por no sopesarlo adecuadamente.
En el mundo financiero el riesgo tiene una relación directamente proporcional con la rentabilidad. Es decir, cuanto mayor es el riesgo de una inversión mayor es su rentabilidad. Hasta aquí todo bastante de sentido común.
El riesgo de una inversión viene determinado por la probabilidad de que recuperemos nuestro dinero o no. Si decidimos depositar nuestros ahorros en cualquier entidad financiera española al cabo del tiempo obtendremos el capital que depositamos y unos intereses. Esos intereses, por lo general son pequeños, pues el riesgo de que no recuperemos el dinero es bastante bajo (supondría que el banco ha quebrado y que no hay un Fondo de Garantía de Depósitos).
El modo en que se financian los estados es, en buena parte, pidiendo prestado. Por esos préstamos se pagan unos intereses que serán más altos o más bajos en función de las probabilidades que ese país tenga de devolver los préstamos.
Y aquí tenemos de nuevo el riesgo. Es más arriesgado dejarle dinero a un país subdesarrollado que dejarle dinero a EEUU. Lo mismo que es más arriesgado dejarle dinero a una persona que no tiene trabajo que prestarle a un directivo de una gran empresa.
Para poder pedir prestado, el estado subdesarrollado ofrecerá un interés más alto, para hacer atractiva la inversión, que el interés que ofrece EEUU.
La diferencia entre los dos tipos de interés es una medida conocida como la prima de riesgo.
En Europa la base de esta medida es el interés del bono alemán. Por eso, cuando oímos que la prima de riesgo española ha subido a 210 puntos significa que, si el interés que paga Alemania por el dinero que le prestan (el bono) es del 1%, el de España es el 3,10%.
El principio "Nadie da duros a pesetas" junto con el famoso "Donde no hay mata no hay patata" tiene que servirnos para analizar y decidir qué hacer con nuestro dinero. Hoy, inversiones donde nos ofrecen un interés del 40%, por muy bonito que nos lo vendan, suelen tener un riesgo elevadísimo por no hablar del alto componente de estafa que puede esconderse tras ellas.

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